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Interés General:
PROBLEMA . Cada año se desechan millones de aparatos que quedan en desuso
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La basura tecnológica se acumula y no tiene tratamiento especial
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DESECHOS. Los rezagos tecnológicos no tienen un tratamiento especial en nuestra ciudad y terminan en el Volcadero municipal. |
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Computadoras, teléfonos celulares, baterías de todo tipo. El vertiginoso avance de la tecnología hace que un equipo parezca antiguo a un año de uso. ¿Qué hacer con ellos cuando quedan inactivos? Casi todos están construidos con materiales altamente contaminantes.
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En la Argentina hay 9 celulares cada 10 habitantes. Un informe de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES) indicó que la cantidad de líneas de telefonía móvil instaladas alcanzó los 44,4 millones el año pasado. La consultora señaló que en los ocho primeros meses del año se importaron 7,9 millones de teléfonos móviles. Además, hay millones de computadoras, televisores, baterías, monitores, y electrodomésticos que en pocos meses quedan antiguos, debido a los avances técnicos y a la creciente demanda. Todos esos desechos que se conocen como basura tecnológica no tienen un destino específico ni un tratamiento especial y van a parar a donde llega el resto de los residuos. Una resolución aprobada por el Concejo Deliberante local insta a la creación de un programa especial de reciclado.
RESOLUCIÓN. El texto, de autoría del concejal Horacio Piceda, propone se le otorgue un tratamiento a los rezagos informáticos (computadoras, servidores, monitores, impresoras); de telecomunicaciones (teléfonos fijos, decodificadores, celulares en desuso); baterías o accesorios como cargadores. La propuesta elevada al cuerpo por Piceda, contempla la creación de un programa municipal, además de la instrumentación de campañas de concientización; la firma de convenios con organizaciones públicas y privadas; y la convocatoria a personas y entidades ambientalistas para fijar metodologías de trabajo. “Se deben establecer pautas, obligaciones y responsabilidades en el manejo de estos desperdicios, tanto en forma sanitaria como ambiental, adecuadas a fin de proteger el ambiente, seres vivos y bienes”, afirma el proyecto aprobado por unanimidad. En ese sentido, en los considerandos se expresa que “la peligrosidad ambiental que generan estos residuos, por el alto grado de toxicidad, nos exige trabajar en un proyecto que prevenga futuros daños ecológicos” y que “parte de la política de prevención a implementarse debe ser para fomentar el uso de materiales biodegradables, lo que conlleva la disminución de riesgos para la salud pública y el medio ambiente, utilizando metodologías y tecnologías de tratamiento que minimicen la generación de desechos potencialmente tóxicos”.
SIN TRATAMIENTOS. Actualmente, como en otros municipios del país, no existe ningún tratamiento especial para este tipo de desechos. En el Senado de la provincia también existe una iniciativa para que ese tipo de residuos tenga tratamiento diferenciado y que no tenga el mismo destino que la basura domiciliaria y que se la incorpore al circuito de residuos peligrosos con una recolección y tratamiento especial. Por otra parte, Ricardo Goñi, secretario de Medio Ambiente de la Municipalidad, señaló que sería muy importante que las empresas que se dedican a vender ese tipo de tecnología se hagan responsables también del destino de los aparatos en desusos, a través de sistemas de canje o programas especiales de reciclaje. Así, algunas concesionarias locales de telefonía colocan cajas en sus locales para recibir las baterías de celulares fuera de servicio, aunque, aclaran, todavía no cuentan con ningún plan especial de reciclado. En ese sentido, Goñi advirtió sobre la acumulación de baterías o pilas comunes sin que se les realice algún tratamiento: el remedio es peor que la enfermedad ya que se concentra todas las sustancias contaminantes. Pero, actualmente, los rezagos tecnológicos no están teniendo ningún tratamiento especial y terminan en el Volcadero Municipal.
¿Qué hacer?
Hoy en día, una PC de última generación queda vieja en un año. Una buena idea —además de reciclarlas y demorar su inevitable final—, es aprender de experiencias que ya se han impuesto en otras partes. Una opción en boga en Europa es donar las computadoras a una de las tantas ONG que recupera material de empresas y particulares. En nuestro país, se podrían donar a los argentinos de menores recursos, un sector sin posibilidad de acceso a las nuevas tecnologías. En Paraná se puede llamar al 4240430, el número de Emaús, una organización de bien público que se dedica a reciclar o reparar todo tipo de aparato tecnológico y luego le da un destino de beneficencia. Ellos retiran los elementos donados a domicilio.
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