Pedro Linares López y su sueño revelador cargado de magia: Los alebrijes

Pedro Linares López

Es muy extraño leer o conocer historias de personalidades que han logrado éxitos por seguir consignas de sueños mágicos y reveladores, como es el caso de Pedro Linares López.

En el año 1906, en la Ciudad de México, nace Pedro Linares López. Su niñez y adolescencia estuvieron rodeadas de cartones, papeles, pinturas de diferentes colores, pegamento y sobre todo, creatividad e imaginación.

Como cualquier joven, la inquietud y curiosidad por aprender la cartonería lo motivaron a explorar el oficio. El artista Pedro Linares López, proveniente de una familia mexicana, cuyo oficio para subsistir era la cartonería, creció en un hogar muy humilde.

Siendo muy joven se involucró y aprendió con su padre, un gran artesano. Juntos creaban muñecos, piñatas y objetos de cartón y papel que luego pintaban y decoraban. La habilidad y experiencia del progenitor marcaban la pauta.

Diseñaba figuras de diferentes formas y para el Día de los Muertos, fecha de tradición mexicana, confeccionaba calaveras. Como elemento clave, copiaba de su padre la técnica de papel maché y la empleaba para lograr el mejor acabado de sus piezas. De esa manera se convirtió en un verdadero cartonero y artesano.

Durante varios años, Pedro Linares López continuó con su oficio, no gozaba de lujos. Su principal riqueza era la satisfacción de saber que lo generado complacía y gustaba. Los elogios y admiración que recibía por su obra eran los más fieles testigos.

La vida de Pedro Linares López transcurría alrededor de su familia, sin grandes acontecimientos. A los 30 años sufre ciertos trastornos de salud y a consecuencia de una fiebre muy alta se desmaya y pierde el conocimiento. Sus hermanas lo asistían y trataban de bajarle la temperatura con remedios caseros.

La condición económica de la familia, sin saber exactamente qué tenía Pedro Linares López, no le permitía trasladarlo a una clínica, permaneciendo varios días inconscientes.

A pesar de esta situación, cabe destacar un dicho popular “No hay mal que por bien no venga”. De su aparente gravedad, surge un sueño mágico que le otorgó fama.

Un sueño revelador le abre las puertas del triunfo

Para Pedro Linares López, haber presentado esa enfermedad que lo mantuvo inconsciente por varios días, significó un verdadero trampolín a la fama. Sus familiares, sobre todo sus hermanas, al creer que estaba muerto le prepararon un funeral. A partir de lo sucedido se inició otra faceta en su vida.

En su desvanecimiento, sin muestras aparentes de vida y en su ignorado velorio, Pedro Linares López cuenta después, que tuvo un sueño mágico, diferente, fantástico, pero sobre todo revelador. Su historia se desarrollaba en un bosque, rodeado de árboles, muchas piedras, rocas y con el sonido característico de animales.

Al principio el ambiente era agradable, le proporcionaba paz, tranquilidad, sentía verdadero bienestar. De repente, todo comenzó a cambiar y los animales se transformaron en seres extraños, difíciles de reconocer. Había una variada y colorida mezcla de insectos, pájaros, reptiles, mamíferos, que no conocía.

De esa combinación de animales, que gritaban y cantaban al unísono “Alebrijes” solo permanecieron en su mente el burro con alas y el gallo con cuernos de toro. La repetición fuerte y clara de esa palabra le indicaba algo, que en ese momento no lograba descifrar. Seguía caminando, por entre las rocas y piedras.

En su andar por el bosque, su sueño continuaba entre criaturas extrañas y ruidos. Pudo percatarse, además, de una figura humana que le hablaba, le decía que estaba en un camino equivocado, que no le correspondía estar allí y debía irse. Le indicó la salida y Pedro Linares López, sin entender, comenzó a correr para huir del lugar.

La rápida escapatoria despertó de la inconsciencia a Pedro Linares López, quien al abrir los ojos se cercioró de que estaba en su propio velorio. Sus hermanas, familiares, vecinos y asistentes entre alegría, tristeza y lágrimas decían que era un milagro. A partir de ese momento comenzó a mejorar la salud y a recuperarse.

Nacen los alebrijes, las artesanías de Pedro Linares López

La historia de su magia y fantasía no se quedó en su mente. Fue recordando cada elemento y comenzó hacer bocetos de los extraños animales que vio. Ayudado de su imaginación y creatividad, fue dándole forma a esos seres y puso en práctica la cartonería y el papel maché para darle vida a lo que llamaría “Alebrijes”, el repetido sonido que escuchó en su sueño.

Los alebrijes tomaron forma sobre una estructura de alambre y madera, forrados en cartón y papel maché, multicolores y tan extraños que combinan distintas partes del cuerpo de varios animales. Una creación única en su tipo que se convirtió en una representación tradicional del arte mexicano.

Pedro Linares López

Estas fantásticas criaturas, se popularizaron en 1975 cuando la cineasta Judith Bronowski filmara un documental sobre Pedro Linares López y sus alebrijes. Desde entonces, se exhiben en varios museos del mundo y ya son varios los artistas contemporáneos que siguen los pasos de Pedro Linares López.

En 1990, Pedro Linares López fue galardonado con el Premio Nacional de Artes y Ciencias de México en la categoría de Artes y Tradiciones Populares.

Pedro Linares López falleció el 26 de enero de 1992 a la edad de 86 años, dejando un legado fantástico y mágico reconocido en su país y en el mundo entero. En Argentina, tanto en el Museo de Arte Popular, como en el Taller de Arte Popular Mexicano en Cartapesta, Buenos Aires, podemos encontrar la obra de este artista mexicano.

En el mundo de las artes, algunos artistas han triunfado por su formación académica, su talento innato, pasión por lo que les gusta o perseverancia. Pedro Linares López, es considerado el padre de un modelo de arte surrealista por sus alebrijes, las extrañas criaturas provenientes de un sueño fantástico.